Mi Diario de Compañeras de Cuarto

Mi Diario de Compañeras de Cuarto

Ya sea que escogiste a tu compañera de habitación o la oficina de alojamiento de tu universidad la escogió por ti, cuando empiezas a vivir con alguien, nunca sabes como va a tornar esa experiencia.

Yo viví en los dormitorios de mi universidad durante mis primeros tres años. Lo sé, lo sé… tampoco entiendo cómo sobreviví pero era muy complicado encontrar otro lugar para vivir por la época del año en que yo querría empezar mi renta, o porque lo más conveniente era vivir cerca (o dentro del) campus, ya que no podía manejar. Y, en realidad, no fue tan malo.

Bueno, la mayor parte del tiempo.

Temores de Primer Año

Siento que la oficina de alojamiento de mi universidad es un poco como un casamentero. Excepto que en vez de salir con una cita, tienes que compartir habitación con un extraño. ¿Van a dormir a la misma hora que tu? ¿Tienen similares gustos musicales? ¿Hábitos parecidos? Esas son las preguntas básicas. Pero, ¿Roncan? ¿Traerán a sus citas al cuarto y te exiliarán una vez a la semana? ¿Tendrás que comprar una máscara para ojos porque duermen sin ropa? Esas son las verdaderas preguntas.

Antes de empezar la universidad, escuché muchas historias de terror sobre compañeras de habitación. En un video de YouTube, la compañera de cuarto de una chica, llenó su botella de shampoo con un producto de depilación, pero se dio cuenta a tiempo porque la compañera había hecho algo más que la metió en problemas. Terminó siendo expulsada de su universidad.

En este punto de mi vida, estaba gastando mucho dinero en alisar mi pelo cada seis meses. No iba a arriesgarme. Me metí al grupo de Facebook y traté de encontrar a alguien con intereses similares. Conversamos, nos recomendamos shows de tv, y estuvimos a punto de pedir a la oficina de alojamiento que nos ponga juntas, hasta que me dijo que se duerme a las 8pm todas las noches y necesita todas las luces apagadas y completo silencio.

… Como una persona con un terrible horario de dormir que considera 1am como temprano, en ese momento supe que no podríamos ser compañeras de cuarto. Se lo dejé al destino, y así fue como conocí a Lillie.

Honestamente, Lillie y yo encajamos perfectamente como compañeras de cuarto. Ambas teníamos terribles horarios de dormir, respetamos que habría momentos en que solo necesitaríamos espacio y privacidad, y a las dos realmente nos gustaba Rent.

Al fin y al cabo, la vida en los dormitorios no fue tan mala, excepto por el hecho que tenía que compartir baño con todo el sexto piso; si quería cocinar, tenía que llevar mis propios sartenes, ir al sótano, y esperar si alguien más estaba cocinando en ese momento. Lo mismo con lavandería—compartir como diez lavadoras con todo el edificio te enseñará el verdadero significado de la palabra paciencia.

Pero en términos de compañera de cuarto, tuve suerte. Escuché a muchas amigas quejarse de las personas con las que les tocó vivir, así que sé que no puedes confiar en la oficina de alojamiento al 100%. Pero por mi experiencia, creo que tienes una buena probabilidad.

Tristezas de Segundo Año

Mi segundo año fue a la vez el mejor y peor de todos. Compartí habitación con amigas que ya había conocido en mi primer año: Loreen, Rachael y Alice. Pero, Alice y Rachael hicieron programas de estudio en el exterior durante los semestres de Otoño e Invierno respectivamente, así que en cualquier punto del año, solo habría tres de nosotras físicamente en el cuarto. Entonces la oficina de alojamiento tuvo que hacer su magia otra vez, y así conocimos a Minami, una estudiante de intercambio de Japón.

Definitivamente mejoramos en condiciones de vida: ¡Teníamos un baño para nosotras cuatro! Era un edificio de solo tres pisos y había una cocina y un cuarto de lavandería por piso. Si las lavadoras de nuestro piso estaban llenas (y casi nunca lo estaban), podíamos ir al tercer piso y usar la de ellos. Nunca lo hicimos porque ese piso dicen que esta embrujado, pero esa es una historia para otro día.

Pero bueno, ¿Recuerdan como dije que aunque sean tus amigas o amigos, nunca sabes como terminará la situación con una compañera de cuarto?

Este año fue el epítome de eso.

Estas amigas son unas de las más cercanas que conocí en todo mi tiempo en la universidad. Pero ese año fue uno de los más difíciles. Todas teníamos situaciones personales que nos estaban afectando: fin de relaciones, problemas de dinero, preguntas del futuro, depresión, y para Minami y para mi, hasta desastres naturales.

Ese fue el año en que hubo un terremoto en Ecuador. Me salté clases y lloré mucho; todo me tenía del peor humor. Es difícil estar en otro país cuando tu gente esta sufriendo, te hace sentir impotente. Es difícil que la gente en Estados Unidos no habla de eso, pero eso es todo lo que está en tu mente y todo de lo que hablan tus conocidos allá en casa.

No seguiré en mucho detalle por este artículo, pero obviamente mi estado mental/emocional afectó mi relación con mis compañeras de cuarto.

Cuando es así, a veces solo necesitas estar sola por un tiempo. Cuando tienes una compañera de cuarto, es fácil. Cuando entras a tu cuarto, la otra persona puede estar en clases y tienes unas horas para ti. Pero cuando tienes cuatro personas en el cuarto, nunca está vacío. Además, con cuatro personas hay más cosas de las que tienes que ser considerada. ¿Cuáles son las probabilidades que tengan los mismos hábitos? ¿Qué sean el mismo nivel de limpias u organizadas? ¿O que puedan tolerar las mismas cosas?

Estoy agradecida porque aunque pasé por esos momentos tan difíciles, mis compañeras de cuarto siempre estuvieron ahí para mí. Son unas de las mejores personas que conozco y las quiero mucho. Son buenas amigas, y me encantaría vivir con ellas otra vez. Pero, ya saben, con nuestros propios cuartos y tal vez dos baños.

Y cierto, ¿Recuerdan a Lillie? Ese año, como coincidencia resultó ser la RA o estudiante encargada de mi piso. Así que cuando esto paso, me dejó quedarme en su habitación mientras ella estaba en el trabajo para que tenga el tiempo a solas que tanto necesitaba. La conexión entre compañeras de cuarto es algo preciado.

Alegrías de Tercer Año

El tercer año, como cualquier otro, fue difícil en su propia manera, pero en términos de dormitorio, fue el mejor y el último. Era un pequeño estudio/apartamento originalmente para una persona pero metieron una litera y otro escritorio. Como resultado, era muy pequeño, pero teníamos nuestra propia cocina, baño, y mesa para comer.

Mi compañera de tercer año fue Dalena, y debo admitir que si no hubiésemos compartido cuarto, probablemente no hubiésemos sido tan buenas amigas. Nos conocimos en una clase de Inglés y nos mantuvimos en contacto. Estudié en Londres por el otoño de ese año pero mi universidad me aseguró que podría seguir en sus alojamientos cuando regrese. El problema es que la oficina de alojamiento me pondría en cualquier lugar que tengan libre, y luego de tener suerte dos veces, tenía un poco de miedo de ya no hubiese más suerte para la tercera vez.

Dalena no pudo conseguir alojamiento en el campus para el otoño, y las dos sabíamos que a mi la oficina me iba a dar prioridad por el programa de estudio, así que decidimos aplicar para un apartamento juntas en Enero, y así fue como nos dieron el estudio. Además, los estudios y lo cercana que estaba de mi último año de universidad ya me daban suficiente estrés; quería que mi vida en el cuarto sea pacífica. Ella me enseñó grupos de música que le gustaban, y yo la obligué a sentarse y ver dramas conmigo dos veces por semana. Nuestros horarios de clase eran muy diferentes así que ambas teníamos tiempo para estar por nuestra cuenta en el cuarto también.

Es cierto, nuestro cuarto era muy pequeño, y es un poco frustrante no poder invitar a tus amigas o amigos cuando quieras, pero en general, el último año en “dorms” fue bueno.

Cada compañera de cuarto y experiencia me enseñó algo nuevo sobre mí misma. Aprendí cuales pequeñas cosas puedo aguantar, y cuándo debo decir que algo me molesta. Pero, nuevamente, tengo suerte de que todas esas experiencias terminaron en mejores amistades.

Si tienes problemas con tu compañera de habitación, puedes hablar con tu RA y pedir que te cambien a otro cuarto. No dudes mucho si tu compañero de habitación te está haciendo sentir miserable; tu salud mental es importante, y deberías sentir que al menos tu propia habitación es un lugar en el que te puedes sentir seguro.

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Wendy es una estudiante internacional de Ecuador a punto de graduarse de Seattle University con dos carreras, Escritura Creativa y Teatro. Wendy está emocionada de poder compartir algunas de sus historias sobre lo que ha aprendido en su tiempo en Estados Unidos!

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